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Curación

La profesión médica de hoy se inclina a mirar la curación, mediante contacto personal, como creencia supersticiosa. Esta actitud se debe a que, muchos que se titulan curadores saben muy poco acerca de las verdaderas fuerzas que ponen en acción.

Cuando recorremos la historia médica, vemos que el hombre ha avanzado muy poco en esta ciencia. Por estar prisioneros en este mundo de ilusión, pocos hombres, en Occidente, han sido capaces de recibir información de la conciencia de la Naturaleza, para ayudar a la raza.

Las potentes corrientes solares y lunares, que afluyen a nosotros, pueden ser desviadas y dirigidas a la parte enferma del cuerpo de un hombre. La salud depende de la distribución armonizada y pareja de las corrientes, que nos llegan de la Naturaleza y, si tenemos reserva de energía, podemos utilizarla para curar.

Cualquier cosa que entorpezca las corrientes de vida produce desorden. Debiéramos recordar que nuestros sistemas difieren en lo que respeta al voltaje de la corriente que pasa por ellos y, si se aumenta la energía normal, se somete al cuerpo a presión adicional. Nuestros cuerpos vibran de acuerdo con la relación que mantenemos con nuestro Intimo, y el curador natural es quien mejor responde al propio. Nuestros curadores más grandes han estado en la más estrecha unión con su Intimo. Estos no son los que curan por la fé, de lo que tanto se habla, sino personas que poseen un conocimiento oculto de las fuerzas internas, que actúan en su propio ser.

El curador localiza el asiento de desarmonía, dentro del cuerpo del paciente, por un sistema de análisis, toma nota, y luego descarga en él átomos de onda corta, la que aumenta gradualmente, con lo cual, perturba la enfermedad. Después de esto, el método de curar consiste en manipular la longitud de onda de la Naturaleza. Este es uno de los secretos de la curación.

Cuando los centros de nuestro sistema secundario están descompuestos, las corrientes de vida no se registran y nuestra energía física disminuye. Cuando el curador envía sus pensamientos al interior del paciente, descubre, usualmente, que alguna dificultad básica, tal como resentimiento, envidia o avaricia, ha sido la causa de tal desorganización; pues la potente oleada mental, que el paciente ha enviado, ha evocado oposición dentro de su aura, y ha atraído y aspirado átomos destructivos.

Las ondas mentales viajan internamente lo mismo que externamente y nos impresionan por su carácter. Pueden también causar desórdenes en nuestra vida atómica y celular. Cuando gozamos de buena salud y poseemos una sana imaginación, usualmente, no ocurre esto; pero, si la imaginación está deformada, también deformamos los efectos de nuestros sistemas, secundario y central, los cuales tratan de armonizarse con nuestro plano objetivo. Nuestros centros atómicos nos tratan con reverencia, cuando somos puros de mente y pensamiento, por mucho que hayan evolucionado más allá de nuestra época. No obstante, cuando penetramos en estas esferas interiores, con frecuencia, los átomos instructores nos piden explicaciones, acerca de nuestra actitud con respecto a nuestra salud, imaginación y bienestar social; pues, con frecuencia, causamos desórdenes sobre estos centros, debido al uso excesivo del alcohol y de estimulantes, los cuales desorganizan nuestro entero sistema.

Aspirar interiormente y edificar con reverencia hacia nuestro Intimo, es una actitud que nos ayuda a mantenernos equilibrados. Varias enfermedades son causadas por la falta de alimento del sistema glandular. Se entorpece la evacuación natural, cuando este sistema está obstruído y es incapaz de expeler sus impurezas. Esta cuestión debiera interesar a la profesión médica, pues creemos que, muchos casos de cáncer podrían aliviarse, mediante la invocación de ciertos sonidos vocales; pues, cuando se emiten éstos, las glándulas han de vibrar, lo cual les da fuerza para absorber las impurezas contra las cuales se han rebelado. Si una persona, que sufre de cáncer, entona la simple nota La sostenido, y le da la energía de una respiración profunda, con ello abrirá los conductos interiores y los sintonizará con dicha nota; pues las notas de la Naturaleza son las que hacen, realmente, el trabajo por nosotros, al curar a otros.

 

En los planos superiores encontramos, con frecuencia, escuelas o grupos médicos, a los cuales, mientras están fuera de sus cuerpos, durante el sueño, se les enseña las causas de ciertas enfermedades, y estudian recetas y las aprenden de memoria. Tales hombres son, en el plano físico muy intuitivos, y muchas veces pueden presentir y diagnosticar una enfermedad al ser consultados. Algunos de éstos me han preguntado, con frecuencia, por qué no pueden recordar, en este plano, lo que se les ha enseñado en los planos superiores. La razón de ello está en que no han estudiado yoga y, de consiguiente, no han preparado el instrumento para transmitir tales estudios.

Como todos sabemos, existe en nosotros una división que cuida de nuestro cuerpo físico; pero pocas personas se dan cuenta de la importancia de tal división como elemento constructivo.

Durante varios años, las gentes han estado experimentando sobre la vida animal, sin considerar las consecuencias, para el cuerpo humano, de transferir a éste, un elemento animal. Es importante saber que, el hombre no se puede desarrollar internamente, cuando ha introducido en su sistema átomos de naturaleza animal. El animal en el hombre ya lo ha aprisionado en este mundo de ilusión.

Estos experimentos aparecen como de gran importancia para el mundo; pues, en algunos casos, ha habido una recuperación parcial de las funciones sexuales. Pero los cientistas no se dan cuenta del desastre que ésto causa al sistema humano; no comprenden que esta infusión de átomos, en una esfera más allá de su desenvolvimiento, perjudica al paciente; por cuanto produce una condición anormal en las envolturas astral y mental, una vez que el paciente se ha desprendido de su cuerpo físico.

Hemos presenciado la desintegración de un hombre, a quien se había dado esta materia animal, y descubrimos que esto había producido una fractura compuesta de su cuerpo astral.

Esto significa que, en otra vida, será deformado e inválido; puesto que los átomos animales en él serán incapaces de responder a la dirección del átomo Nous.

El efecto posterior sobre el alma será impedir a ésta seguir su longitud de onda natural; por cuanto, ha sido animalizada por la longitud de onda animal, la cual se opone al flúido astral; así el cuerpo astral del hombre aparecerá, a quienes lo hayan amado en su vida terrena, según desee la mente del animal. El alma animal, por su parte, quedará divorciada de su propia alma-grupo, y tratará de penetrar en la conciencia humana.

Esto es lo que hemos descubierto; o sea, que, en cuanto se injertan en el hombre estructuras animales, se pone en peligro a su alma, y hace que el alma-grupo animal se niegue a recibir a uno de sus propios miembros, por cuanto éste ha penetrado en el reino humano.

Me han pedido, quienes trabajan por la humanidad, que dé esta información, al objeto de que el hombre no permita que se injerten estructuras animales en el cuerpo humano, debido a los terribles efectos que producen después sobre el Intimo.

De manera que, además del daño que se hace al alma del hombre, se ha de considerar, también, el gran perjuicio que se causa al animal, y la deuda kármica que el hombre tendrá que pagar.

Al construir la envoltura humana, de acuerdo con el plan del átomo Nous, la Naturaleza trabaja sobre una sola de las formas de desenvolvimiento por vez, dejando latentes todas las demás divisiones del cuerpo.

Por ejemplo, durante los períodos hebreo, griego y romano, la Naturaleza construyó la envoltura causal; o sea la que registra la conciencia racial. Pues, así como el hombre está gobernado por su Intimo, así también, la raza está gobernada por una influencia directriz de la Naturaleza. Esta utiliza el cuerpo causal de una raza como caja sonora o estación receptora, por medio de la cual se impresiona a la conciencia racial.

Muchos preguntan, con frecuencia: ¿Por qué las razas mencionadas permitieron los sacrificios de animales? En tales sacrificios se liberaba la sangre, y las estructuras atómicas construían el cuerpo causal; pero una vez que los cuerpos causales estuvieron completos, los sacrificios sangrientos ya no fueron necesarios. Entonces, la Naturaleza empezó a desarrollar otra sección; o sea, la de nuestro mundo mental, introduciendo en esta sección lo que el cristiano llamaría conciencia crística, individualizada, previamente, en el corazón del hombre, al advenimiento del Gran Iniciado Jesús.

En esta Nueva Era, la ascensión del átomo Maestro al Escudo de Plata del hombre, individualizará la mente de éste; de manera que, ya no expresará las características de su mundo objetivo, sino su verdadera individualidad.

Una vez que hayamos edificado completamente nuestro cuerpo mental, la Realidad cerrará esta longitud de onda de individualidad mental y, poco a poco, crearemos un vehículo para la expresión de nuestro Intimo.

Extracto de DIOSES ATOMICOS (LA AURORA DE LA JUVENTUD)


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