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El Mal de Ojo

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En muchas ocasiones atravesamos momentos difíciles en los que todo parece salirnos mal. Basta que desees algo para que no llegue, o se demore o encuentres montones de obstáculos en el camino… y pensamos: “tengo mal de ojo”.

El Mal de ojo existe, es real y debemos prestarle la atención que merece. Todos tenemos alguien que no nos “mira bien” de ahí el término Mal de Ojo. Que no te miren bien significa que te miran mal, deseándote malas cosas, y siempre nace de un sentimiento de envidia y celos.

Es una cuestión de energía y de poder mental. Todos tenemos un enorme poder mental, para el bien y para el mal. Y si alguien proyecta mucha energía, muchos malos pensamientos, muchos malos deseos con mucha intensidad acabará llegándonos, en forma de mal de ojo.

Todos tenemos la capacidad de atraer aquello en lo que pensamos, y eso es también válido para lo que pensamos hacia los demás. Si tengo la capacidad de hacerme bien o hacerme mal a través de mis pensamientos, también la tengo para generar esas consecuencias en los demás.

El Mal de Ojo siempre procede de alguien cercano, alguien del entorno (familia, vecinos, compañeros de trabajo…) y no siempre es voluntario o consciente. La mayoría de las veces nos pueden echar un Mal de Ojo sin ser conscientes de que lo están haciendo.

El grado de gravedad del Mal de Ojo depende de la energía de quien lo proyecta y de quien la recibe. Una persona de energía muy débil, en un estado depresivo, bajo energéticamente es mucho más receptivo al mal de ojo que aquel optimista, energéticamente fuerte, estable y equilibrado.

Por eso casi siempre el Mal de Ojo afecta a quien de por sí ya estaba mal, sólo que ahora va a peor y parece nunca levantar cabeza.

Pero no siempre el mal de ojo es la explicación a un mala racha. En ocasiones podemos atravesar tránsitos o ciclos difíciles y no debemos confundirlo con un mal de ojo. O quizás estamos enfermos o padecemos un desequilibrio emocional o estado depresivo, y como lo negativo atrae a lo negativo, cuanto peor me siento a peor voy (se convierte en un círculo vicioso, una espiral de derrota).

¿Cómo podemos reconocer si estamos bajo los influjos de un Mal de Ojo o sólo bajo un momento difícil o mala racha?.

Generalmente podemos saber si tenemos Mal de Ojo porque experimentamos la mayoría de los síntomas que un Mal de Ojo conlleva:

– Problemas en todas las facetas de la vida. Todo parece ir mal o va mal: el trabajo, el dinero, la salud, la economía, el amor, las relaciones familiares… Es como si nada funcionara en nuestra vida.
– Viene acompañado de síntomas de malestar físicos (problemas de piel, trastornos del sueño, trastornos de alimentación, problemas digestivos, dolores fuertes de cabeza… ) y psíquicos: desánimo, inapetencia, frustración, nervios, tristeza, cansancio, irritabilidad…

Estos síntomas en sí mismos pueden pertenecer a otros muchos trastornos, pero cuando se dan todos o casi todos a la vez, sí podemos empezar a sospechar de un Mal de Ojo. Sobre todo si ésta mala suerte” está produciéndose de repente, sin causa aparente y viniendo de una racha muy favorable. Porque antes todo iba bien y ahora de repente todo va mal, así, de golpe. Quizás porque todo nos iba antes bien despertábamos la envidia de aquel que nos envía el Mal de Ojo.

Aún así, es bueno hacer la prueba del Mal de Ojo:

– Llena un vaso de agua. Moja el dedo Indice de la mano dominante (izquierda si eres zudo o derecha si eres diestro) en Aceite de Oliva. Lleva el dedo sobre el agua del vaso y deja caer una gota o varias si caen a la vez. Observa la gota. Si se rompe y se forman muchas gotitas pequeñas, si se abre y se va alrededor del vaso o incluso si se hunde… tenemos Mal de Ojo. Por el contrario si la gota o gotas flotan sobre el agua sin cambios y de manera quieta y estable, estamos limpios de Mal de Ojo.

¿Qué hacer si estamos padeciendo un Mal de Ojo?.

Lo más importante es LIMPIARNOS. Muchas personas se compran un amuleto contra el mal de ojo y se lo cuelgan pensando que es suficiente, y eso no es cierto. Sería como echar una alfombra sobre el suelo sucio… La “suciedad” está debajo de nosotros, dentro de nosotros, igual que estaría bajo la alfombra.

El poder está en nosotros, si pensamos que nadie ni nada nos puede afectar, así será. Todo es Mente, como dice el Kybalión. Tenemos el Poder, somos Dios en acción. Mente sana conlleva un cuerpo sano, ponte en marcha y no permitas que nada te afecte y sobre todo no CREAS que algo te puede hacer mál porque esa será la puerta de entrada a ese mal. El Poder está en ti.

Namasté¡¡


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