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Control Mental

Signos delatores. Vigilancia y control electrónico


¿Te han puesto en la lista negra?

Para que te conviertan en una cobaya terminal no hace falta que seas un asesino en serie o un visceral activista anti-sistema. Basta con que llames la atención por el motivo que sea (elevado coeficiente intelectual, aspecto físico atractivo, talento musical o deportivo, haber puesto una denuncia contra la Administración, o simplemente haber nacido en mal lugar en el mal momento). Lo esperpéntico del caso es que los mismos funcionarios perpetradores encargados de estos crímenes están, a su vez, controlados por otros individuos en la jerarquía, de manera que sólo se libran, a priori, los que pertenecen al último escalafón.
Al margen de la implantación masiva de la población por medio de cristales líquidos que se fijan en el cerebro o, más recientemente, microartefactos a escala nanométrica bajo pretexto de los programas de vacunación, los tipos de implante más habituales son injertados mediante una compacta pistola neumática por los sinus y/o los conductos auditivos (típicamente durante una estancia en hoteles, en el domicilio particular con fácil acceso desde el exterior en verano, p.ej., o durante la estancia en un calabozo de comisaría [clic aquí]). La utilización de microtransceptores en el área dental/interdental es, asímismo, usual. Si la víctima ha tenido el infortunio de pasar por un hospital, una clínica psiquiátrica o una institución penitenciaria, entonces se procede a ‘minar’ el cuerpo mediante el denonimado ‘trajeado’, consistente en implantar minúsculos transmisores en diversos puntos concretos del cuerpo (genitales, nervio óptico o miniaturizadas redes de electrodos cerebrales), con lo que se pasa a ser un laboratorio viviente al más puro estilo Auschwitz/Mengele versión hi-tech. 

EJEMPLO DE MICROIMPLANTES ELECTRÓNICOS PARA VIGILANCIA Y TORTURA

Como ya comenté antes, existe una gran diversidad de implantes electrónicos, pero centrémonos de momento en uno de los más habituales en operaciones policiales de control, sabotaje y tortura:  se trata del combinado auditivo. Se sitúan en las trompas de Eustaquio, asegurándose de que emiten en una frecuencia muy similar, alrededor de los 13 kHz o 13.000 ciclos por segundo. Uno de ellos se configura de manera que emita en una frecuencia ligeramente inferior al otro (digamos 12.993 cps frente a 13.000). El resultado es que cuando se hallan activados, proceden a cancelarse mutuamente hasta alcanzar un equilibrio constante alrededor de 7 Hz o 7 ciclos por segundo. Esto implica que nos hallamos en la franja del infrasonido, devastadora para el organismo humano. Tal y como expliqué en la página del implante extraído, estos dispositivos miniaturizados se alimentan generalmente mediante microondas pulsadas (radar externo estacionario, transmisores camuflados, teléfono móvil, etc.) y son virtualmente indetectables, tanto por tamaño como por los polímeros conductivos de densidad similar al tejido humano. 
Al poco de haber sido implantados, en la primera fase de la operación, sólo activan uno de los implantes hasta que la serotonina y los neurotransmisores del cerebro se reducen considerablemente, haciendo que la actividad sináptica se torne ultrasensible. Este proceso puede acelerarse, lógicamente, activando ambos implantes a idéntica frecuencia. A continuación, una vez que la actividad mental y coordinación motora se hallan a un nivel muy bajo, juegan con las frecuencias causando dolor extremo (tortura en forma de sensación de quemaduras en el tracto respiratorio y esófago, usualmente acompañada de puntuales descargas eléctricas (shock) similares a un episodio breve de hipo violento. Esto forma parte del adoctrinamiento y castigo al no seguir las pautas marcadas por los operadores criminales del sistema. Una vez que la química del cerebro se altera de forma crónica, se procede a enviar mensajes subliminales y posthipnóticos inaudibles por ultrasonidos, a modo de onda parásita.

FASE II – USO DE PSICOTRÓPICOS Y ARMAMENTO ELECTROMAGNÉTICO/ESCALAR
Una vez que el insidioso ‘tratamiento’ con implantes ha dado resultado, la víctima se halla desganada, aislada de sus amigos y familiares. Son habituales los sentimientos negativos, confusos, de temor infundado o autodestructivos. Emocionalmente y físicamente lastrados. En operaciones psicológicas intensivas (PSYOPS o vigilancia integral electrónica), los perpetradores se aseguran de que la víctima se halle en un estado mental aún más alterado mediante el uso de drogas, habitualmente inodoras e insípidas, ya sea mediante alimentos, bebidas, vitaminas, etc. alterados, o mediante los conductos de agua o recirculación del aire en su domicilio habitual. El origen de estas tácticas por parte de operativos de inteligencia y policía secreta datan de los experimentos MK-Ultra en los años 50 por parte de la CIA y su red de científicos en hospitales y universidades. Con la víctima ya condicionada, entran en juego los dispositivos electromagnéticos más avanzados, como por ejemplo microondas pulsadas portadoras de información o imágenes de realidad virtual (maser de resonancia) insertadas en el cerebro a través del córtex visual usando complejas fórmulas de tipo Fourier; armas de extrema baja y ultra alta frecuencia (ELF/UHF weapons en inglés), etc. De forma totalmente hipócrita se ha venido denominando este tipo de monstruoso arsenal como ‘armamento no letal’, cuando la realidad es que, al margen de las secuelas derivadas de la exposición a este tipo de ataques (depresión profunda, cáncer, asfixia, hemorragia/ruptura de órganos internos, etc.) basta con amplificar la intensidad de la señal para causar la muerte inmediata. De hecho, es la misma tecnología utilizada como arma meteorológica por americanos (HAARP) y rusos: aparte de desencadenar tornados, tsunamis, inundaciones, terremotos, etc. con un sistema orbital que disponga de un haz suficientemente poderoso y la apertura adecuada, también es posible la destrucción de todos los habitantes de una ciudad como Nueva York sin efectos colaterales.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Empecemos con los signos externos:
▫ Campañas de ruido como parte del acondicionamiento pavloviano de la mente buscando intimidación o episodios de ira impotente (p.ej. toques de bocina, alarma o sirenas de policía/ambulancia a cierta distancia al abrir una ventana, al salir del domicilio, al tener pensamientos o reacciones determinados, como bloquear momentáneamente el flujo de datos emitido por uno de los implantes al taparse un oído o hacer presión en el área nasal; martillazos in crescendo o uso de taladro intempestivo, especialmente en pisos; tirar de la cadena o hacer correr el agua en piso cercano cada vez que la víctima entra al baño; llamadas telefónicas ‘silenciosas’ etc.
▫ Vecindario. En este tipo de dispositivos, los perpetradores intentan alojarse lo más cercanamente a la víctima, o comprar los servicios de algún vecino sin escrúpulos a cambio de dinero o favores. En casos de vigilancia integral, suelen ser varios domicilios ocupados en la cercanía, relevándose. Es fácil identificar a esta gente a poco que se esté atento pues, al margen de los ruidos y actitud extraña, no suelen tener horarios de trabajo habituales y su naturaleza disfuncional y psicopática los hace adictos al tabaco, al alcohol y/o drogas. Suelen establecer cuatro turnos de seis horas. También es habitual que el gobierno contrate a agentes de otros países o mercenarios (ex-agentes) trabajando por su cuenta, de forma a dejar menos huellas aún.

▫ Escenas callejeras. Tienen por objetivo causar bloqueos mentales al inicio, y cuando la víctima es ya consciente de la situación, de pura provocación a la ira (una súbita pelea ruidosa en medio de la calle; atropellos o incidentes de tráfico simulados; cruzarse con una persona marcadamente deficiente de manera sistemática al paso por un determinado lugar; percances de tráfico reales cuando se está al volante seguido de actitudes teatrales; coches de policía o ambulancias que activan las sirenas y aceleran bruscamente al pasar junto a la víctima de manera recurrente; uso de una mujer o menor vestida de manera provocativa y hacer sonar una alarma o sirena al pasar junto a la víctima para crear un complejo de perversión sexual [en varones], etc.)
▫ Acoso y seguimiento en lugares públicos. Especialmente en centros comerciales y supermercados. Es fácil deducir que se trata de policías de paisano, confidentes de poca monta o psicólogos/psiquiatras funcionarios involucrados en la experimentación nazi ilegal. Es habitual que utilicen un dispositivo modificado con aspecto de teléfono móvil o mp3 y lo apunten hacia la víctima durante varios segundos, causando a los pocos segundos malestar, aturdimiento o náuseas. Y, por supuesto, con el apoyo de los matones de la seguridad privada, amedentrando, provocando, con constantes paseos junto a la víctima y, generalmente, apostándose a la salida de caja. Este tipo de intimidación/provocación suele ir acompañada de mensajes ‘atípicos’ en la megafonía cuando la víctima manipula un artículo o cuando se halla junto a una persona atractiva, de nuevo,  buscando crear un complejo de ‘delincuencia’ a medio/largo plazo que acentúa el estrés y la ira, creando a su vez una espiral de negatividad que sólo beneficia a los criminales del Estado. 
▫ Campañas de calumnias. Se esparcen falsos rumores en el vecindario, lugar de trabajo o espacio público frecuentado por la víctima, haciéndola pasar por psicótica o violenta, por pederasta, por activista extremista o sospechoso de terrorismo según el tipo de gente que se busca enardecer en su contra, provocando el aislamiento y marginación social totales, imprescindibles para seguir adelante con su sádico plan. Utilizan el armamento escalar contra amigos y familiares que no reniegan de la víctima, o que se niegan a considerarla perturbada. 

▫ El funcionamiento del arsenal electrónico esparcido y disimulado por la vivienda y/o lugar de estancia habitual de la víctima. Es habitual oír ‘clics’ (o incluso ‘klak’) en el mismo lugar una y otra vez (muros, muebles, dispositivos electrónicos de consumo, etc.) Una vez desechados los cliqueteos debidos a termostatos o cambios de temperatura es fácil identificar cuándo se trata de transmisores o receptores escondidos. Por ejemplo, al sacudir la cabeza o taparse los orificios nasales será habitual oir un ‘clic’ provinente del mismo lugar, y una segunda o tercera vez previsiblemente activará un ‘clic’ sonoro en otro lugar casi inmediatamente. Huelga decir que muchas de estas actuaciones buscan dar una imágen risible o perturbada de la víctima. Del mismo modo que psiquiatras probadamente vínculados a la CIA participaron en la elaboración del DSM IV, ‘biblia’ de cabecera de la mayoría de psiquiatras a la hora de emitir diagnósticos y, como por casualidad, algunos de los síntomas aquí descritos se asocian con episodios de esquizofrenia o paranoia delirante sin ningún tipo de prueba científica. 
A nivel interno:

▫ El cuerpo humano tiene la facultad de reaccionar al ser invadido por medio de ondas de radio foráneas, como es en el caso de estos dispositivos criminales. Se crean bolsas de aire (cavitación) -en ocasiones mortales- que la vítctima debería ser capaz de identificar. Por ejemplo, al penetrar un haz pulsado de microondas el conducto auditivo, implante dental o el cráneo, es habitual percibir una especie de ruido atenuado estereofónico, similar al de estrujar arena con una mano, durante 3 ó 4 segundos.  Cuando esto se produce mediante los orificios nasales, la víctima puede escuchar un sonido aparentemente orgánico atravasar la región del esófago, similar a cuando se ingiere un líquido con alimentos sólidos aún descendiendo por el mismo, frecuentemente acompañado de un shock similar a un episodio breve de hipo violento (una o dos sacudidas concatenadas) o bostezo artificial prolongado. En general, con pincharse fuertemente la nariz o tapándose un oído suele evitar el ataque si se lleva a cabo a tiempo. Si es mediante un implante dental, bastará con apretar fuerte la zona de los molares durante algunos segundos. Una táctica provocadora favorita de estos maníacos consiste en manipular los intestinos de la víctima de manera más o menos obscena a distancia, mediante infrasonidos utilizando la frecuencia resonante específica a dicho órgano, recordando a la víctima que la tienen bajo control 24/7. También disfrutan adicionando la manipulación del esfínter para provocar la necesidad urgente de ir al baño a modo de provocación o reprimenda, dando una idea de la clase de degenerados psicópatas  infrahumanos destinados a estas tareas. Para contrarrestar esto, proceder a la táctica antes mencionada igualmente. Otra solución sería generar un campo eléctrico a proximidad, como encender un ventilador y tocarlo o un secador de pelo; al notar que han variado la frecuencia para repetir el ataque, cambiar de velocidad/potencia.

A continuación voy a enumerar algunos síntomas de manera más genérica:

Corto plazo:
▫ Agitación súbita
▫ Irritabilidad
▫ Shock eléctrico al comenzar a conciliar el sueño (el insomnio es capital en estas operaciones)
▫ Destellos al cerrar los ojos (similar a fosfenos)
▫ Hipersensibilidad al ruido
▫ Ténues espasmos en variadas partes del cuerpo (muestra de que determinadas partes del cerebro están siendo atacadas mediante microdescargas eléctricas -> condicionamiento externo del comportamiento/pensamiento)
▫ Depresión
▫ Temor infundado e inseguridad
 Dificultad para concentrarse
▫ Pérdidas de memoria inexplicables
▫ Sudores nocturnos durante el sueño
▫ Zumbidos ocasionales en la región auditiva  
▫ ‘Clics’ esporádicos en la región auditiva o craneal (efecto típico de saturación por microondas)
▫ Ondulación progresiva de la uñas del pulgar
▫ Celulitis precoz (en mujeres jóvenes)
▫ Episodios de bulimia (en mujeres jóvenes)
▫ Súbita tortura por sensación de quemaduras internas o calambres en mitad de la noche (generalmente un ‘castigo’ al cambiar de lado durante la programación diaria por medio de sueños artificiales, lo que aborta la transmisión de datos -ver máser de resonancia-)

Medio plazo:
▫ Manchas rojas inexplicables en la piel
▫ Pérdida de cabello (se vuelve más fino y quebradizo)
▫ Sensación febril del cráneo debido a la acumulación crónica de radiofrecuencia
▫ Abortos
▫ Pliegue acentuado en la zona de las mejillas cercana a la nariz debido al continuado funcionamiento de microimplantes nasales/oculares
▫ Quemaduras en los pómulos (manchas oscuras) debido al constantefuncionamiento de los microimplantes auditivos (trompa de eustaquio)
▫ Rostro demacrado y pérdida de tono facial
▫ Arrugas faciales acentuadas
▫ Sangrado de nariz
▫ Hiperactividad (en niños)

Largo plazo:
▫ Pérdidas de equilibrio
▫ Cataratas y disminución de agudeza visual
▫ Atrofia muscular
▫ Arritmia cardíaca
▫ Pérdida o aumento de peso importante
▫ Cambios de humor acentuados
▫ Actividad mental reducida
▫ Respiración ralentizada
▫ Agotamiento físico crónico
▫ Tumores

Fuente: http://sirio26.ucoz.de/signos.html


3 comentarios

  1. Mac dice:

    …nos llevan controlando toda la vida. Muy bueno.

    Me gusta

  2. Anónimo dice:

    en mi Facebook he publicado la señal que utilizan raul ps

    Me gusta

  3. Anónimo dice:

    Y tu eres un T͔s?

    Me gusta

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